martes, 3 de marzo de 2015

COMO EN HOLANDA

Anoche Don Felipe y Doña Letizia ofrecieron una cena de gala en el Palacio Real de Madrid al Presidente de la República de Colombia y su esposa, a la que asistieron representantes de las instituciones del Estado y de los ámbitos empresarial, cultural, económico y medios de comunicación de ambos países.

Esta era la segunda cena de gala a la que se enfrentaba Doña Letizia desde que el pasado junio se convirtiera en Reina.
Si en octubre del 2014, durante la cena de gala en honor a la Presidenta de Chile Michelle Bachelet, se decantaba por un vestido de Carolina Herrera y lo combinaba con la tiara floral, ayer decidió ser un poco más conservadora y lucir un vestido de su modisto de cabecera.

La creación la llevó por primera vez en la entronización de los Reyes de Holanda en abril del 2013.
Se trata de un vestido en seda y tul de color titanio que está bordado con microperlas acero y cristal.
Creo que es un vestido muy elegante, que combina a la perfección estos dos tipos de tela, y que sabe darle a la soberana un toque diferente en su look. 
El gris es un color que siempre he dicho que favorece mucho a Doña Letizia y es que no consigue resaltar excesivamente su piel tan blanca como sí lo hacía el vestido negro de Carolina Herrera.
Lo combinó con una cartera de mano a juego, y unas sandalias de Magrit con alta plataforma que eran del mismo color que el traje.
Seguramente tanto los zapatos como el bolso fueron forrados con la misma tela del vestido.
Por hacer un apunte, creo que las plataformas de los zapatos eran excesivas. Aunque fuera con un poco menos de tacón creo que hubiera resaltado de la misma forma.
Como toda cena de gala requiere, Doña Letizia debía lucir una tiara, preferiblemente una de las que llamamos "joyas de una Reina", pero como he dicho anteriormente, nuestra soberana volvió a lucir la tiara floral.
Como ya sabréis se trata de una joya que regalo el caudillo a S.M la Reina Doña Sofía. Es por ello un poco chocante que Doña Letizia la luzca, pues ella tiene una tiara propia -Tiara Princesa de Ansorena-, y también, todo el joyero real que tiene a su disposición por ser soberana.
Otro de los detalles es que aunque no llevara la Tiara Princesa, sí llevaba una parte de ella, y es que la flor de lis central de la tiara es desmontable y puede ponerse de broche para recoger la banda, en este caso.
Lució además los pendientes que fueron un regalo de los Reyes eméritos para su boda, que están compuestos por diamantes, y que creo personalmente que son sencillos pero muy elegantes y bonitos, y sobre todo muy adecuados a este tipo de actos.
Últimamente me gusta mucho como va maquillada y peinada. Anoche se decantó por un recogido bajo y con algo de volumen. El maquillaje en cambio estaba diseñado para enmarcar sus ojos. 
Otro de los puntos positivos es que no pintó sus labios de rojo. Puede qué penséis que es una tontería, pero en realidad, la combinación de este color tan fuerte con el suave color gris del vestido hubiera resaltado mucho. 
Creo que su maquilladora prefirió darle un color más nude probablemente por este motivo.
Como curiosidad, se apreciaba en algunas fotos que ha vuelto a pintarse las uñas de los pies de color rojo. 
En cuanto al estilismo de la primera dama colombina, sinceramente no me gustó mucho. Creo que estaba guapa pero el traje no creo que sea de los que más le favorece.
Eso sí, me encantó como iba peinada y maquillada.
Una de las invitadas más conocidas que también acudió fue la actriz Juana Acosta, vestida con un estupendo vestido de Oscar de la Renta. De todas las invitadas fue la que más me gustó. 


Durante la cena se sirvió un menú innovador compuesto por panceta ibérica en caldo de trufa con boletus, carabinero con ensalada de contrastes y caviar de aceite. Seguido de bacalao confitado con zanahoria, naranja y changurro, y de postre, chocolate que desapare con toques de café de Colombia, todo ello acompañado de vinos nacionales y cava.




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